Así que quieres conseguir la libertad financiera.
Bienvenid@ al club, ya somos unos cuántos. Los motivos que pueden llevar a alguien a desearla pueden ser muy variados: un trabajo aburrido o estresante, el no conformarse con unas pocas semanas de vacaciones al año, o simplemente querer llevar una vida tranquila donde el dinero no sea un problema.
Sea como sea, el caso es que disponer de tiempo y dinero suficiente para elegir nuestra forma de vida, no suena mal en absoluto. Así que, si te interesa el tema tanto como a mí, te invito a que sigas leyendo pues vamos a adentrarnos en las profundidades de este concepto.
¿Qué es la libertad financiera?
Encontrarás una infinidad de definiciones en internet. Yo simplemente la describiré con mis palabras:
Estos activos capaces de generar unos recursos periódicos pueden ser de dos tipos:
1-Activos ya existentes sobre los que inviertes. Al invertir en determinados activos, puedes obtener unos intereses. Algunos ejemplos serían:
- Invertir en acciones de empresas que cotizan en bolsa y que pagan periódicamente dividendos a sus accionistas.
- Invertir en fondos de inversión que repartan dividendos ó que los reinviertan.
- Invertir en inmuebles para alquilarlos.
2-Activos propios que creas desde cero. O dicho de otra forma, ser dueño de un negocio. Pero ojo, recuerda que hemos dicho que alguien libre financieramente no necesita trabajar. Por tanto, debe ser un proyecto que no requiera de tu dedicación constante. Algunos ejemplos:
- Un negocio o empresa tradicional que alcance tal nivel de sofisticación y sistematización que pueda seguir funcionando sin tí.
- Un negocio online que, por su naturaleza, una vez que esté funcionando no necesite de tu dedicación contínua para seguir generando ingresos.
Los ingresos pasivos: la llave para alcanzar la libertad financiera
Todos estos ejemplos que acabamos de ver tienen algo en común: son ingresos que no dependen de tu tiempo de trabajo. Se trata de los famosos ingresos pasivos.
Estos ingresos requieren de una inversión ó esfuerzo inicial. Una vez realizado éste, los ingresos se producen sin que tú tengas que trabajar para ello.
Dicho esto, es cierto que pensar en ingresos 100% pasivos es casi una quimera, pues la mayoría en mayor o menor medida te consumirán algo de tiempo. Lo vemos con algunos ejemplos.
- Ingresos pasivos por alquilar un inmueble. Deberás atender a tus inquilinos ante posibles desperfectos o reparaciones, estar pendiente de los cobros, etc. Es cierto que todas estas actividades las puedes subcontratar, pero aún así deberás estar mínimamente pendiente.
- Cobro de dividendos por compra de acciones en bolsa. Esta modalidad sí es bastante pasiva, pero idealmente, deberás llevar un seguimiento de la evolución de las empresas que lleves en cartera. No se trata de analizarlas con lupa semanalmente, pero sí al menos entender su negocio y la evolución de sus resultados en el tiempo.
- Ingresos provenientes de un proyecto online. Determinados negocios online en el mundo del márketing de afiliación ó de los infoproductos pueden considerarse relativamente pasivos ya que los creas una vez y son capaces de generar ingresos de forma contínua. No obstante, por muy bien que funcione una de estas web, requerirá actualización de contenidos, plugins, temas, revisión constante para la optimización de su posicionamiento en buscadores, etc.
Por tanto, de los ingresos pasivos podemos concluir lo siguiente.
- Todo ingreso que esté descorrelacionado de tus horas de trabajo, es un ingreso pasivo.
- Muy pocos ingresos son 100% pasivos. La mayoría requieren una mínima atención por tu parte. No vale olvidarse y pensar que los ingresos seguirán ahí por los siglos de los siglos.
- Dentro de los ingresos pasivos, algunos son más pasivos que otros, ya que algunos requerirán más atención por tu parte que otros para mantenerlos.
Beneficios de alcanzar la libertad financiera
La libertad financiera tiene unos beneficios evidentes. Revisando toda la literatura escrita al respecto y, sobre todo, aplicando la lógica y el sentido común, estas son de forma resumida sus principales ventajas.
1. Tranquilidad de espíritu. El tener el plano económico resuelto proporciona una tranquilidad difícilmente igualable. No necesitas caerle bien a ningún jefe o llegar a cumplir los objetivos de la empresa…nada de esto es necesario para tí si eres libre financieramente.
2. No necesitar de un trabajo para costear tu nivel de vida. Llegada la libertad financiera, tu trabajo ya no es necesario. Si te gusta y lo disfrutas, estará genial seguir en él. Podrás seguir tu carrera profesional pero con la tranquilidad de que tu sustento económico ya no depende del trabajo. Si no te gusta tu trabajo, entonces perfecto, porque serás libre de renunciar a él y hacer lo que te apetezca.
3. Organizarte el tiempo como quieras. No tendrás que ceñirte a un horario ó a las directrices de una empresa. Tú serás el único dueño de tu tiempo y lo utilizarás como mejor consideres. Quizás quieras buscar un trabajo en un sector que te motive o hacer de tus hobbies tu principal dedicación.
4. Tiempo para dedicar a lo verdaderamente importante. El ritmo frenético del día a día apenas nos deja tiempo para la reflexión y valorar lo que de verdad importa. Y es que llevar una casa adelante y cumplir con nuestro horario laboral suele llenar la mayor parte de nuestros días. Cuando no necesitas trabajar para vivir, dispones de más tiempo para disfrutar de tus seres queridos y de las cosas intangibles que merecen la pena en la vida.
5. Ser lo que quieres ser y hacer lo que quieras hacer sin preocuparte por el dinero. En definitiva, podrás hacer y deshacer tu vida a tu antojo, sin preocuparte por el dinero.
Inconvenientes de alcanzar la libertad financiera
Estos potenciales inconvenientes podrían afectar a las personas que, tras alcanzar la libertad financiera, decidieran renunciar a su trabajo.
1. Sentirte perdido, sin objetivos. El trabajo nos da un orden, unos horarios y una rutina. Cuando esto desaparece, corres el riesgo de caer en la apatía y el aburrimiento al pasar los días «sin nada que hacer».
Por ello, debes planificar muy bien tus días para sentirte motivado a levantarte cada mañana. Aunque unas vacaciones eternas suenan muy bien en la teoría, las personas somos un poquito más complicadas. Todos necesitamos nuevos objetivos y proyectos que den sentido a nuestra existencia.
2. Perder tu identificación. Las personas tendemos a identificarnos con nuestra profesión. «Soy asesor», «soy abogado», «soy banquero», etc. Si te sientes fuertemente identificad@ con tu profesión y tu autoestima depende en cierta medida de ella, tendrás un problema si decides dejar tu trabajo al alcanzar la libertad financiera.
En mi opinión la clave está en hacer un trabajo de reflexión previa: En realidad nadie «es» físico, nutricionista, ó profesor. Todos somos seres humanos con nuestras virtudes, miedos, sueños y anhelos que desarrollamos una actividad profesional concreta a través de la cuál aportamos valor al mundo y por ello recibimos un dinero.
¿Todo el mundo puede alcanzar la libertad financiera?
La mayoría de personas podríamos llegar a ser libres financieramente en algún momento de nuestra vida con paciencia y aplicando la estrategia adecuada. Ahora bien, es una quimera pensar en una sociedad donde todo el mundo alcanzara la independencia financiera. O al menos a mí me cuesta trabajo visualizarla.
Divagaciones a parte, la vida es más complicada en la práctica que en la teoría, y existen ciertos factores que pueden dificultar a mucha gente el alcanzar la libertad financiera. Estos son algunos de ellos:
- Personas con salarios bajos. Es muy difícil que alguien con un sueldo que apenas llega al salario mínimo, pueda ahorrar mensualmente una cantidad para invertir. Existen cosas más prioritarias en la vida, como pagarnos un techo donde dormir y una buena alimentación.
- La cultura del consumismo. En una sociedad que cada vez consume más y más, saber diferencial lo superfluo de lo verdaderamente importante no siempre resulta fácil. El caso es que cuanto más llenemos nuestra vida de accesorios y gastos innecesarios, más limitaremos nuestra capacidad de ahorro y, por ende, nuestras opciones de alcanzar la libertad financiera.
Además, existen situaciones vitales muy distintas, y algunas facilitan el alcanzar la libertad financiera más que otras. Por ejemplo.
- Una persona soltera sin hijos tendrá con toda probabilidad unos gastos estructurales mucho menores que alguien con familia numerosa, lo cuál favorecerá su capacidad de ahorro e inversión.
- Alguien que viva en la casa de sus padres, o en un piso heredado, o en una vivienda pequeña y barata que ya terminó de pagar, tendrá por norma general mayores posibilidades de ahorrar e invertir que quien esté dedicando la mitad de su sueldo a pagar la hipoteca.
En mi opinión, no hay situaciones mejores que otras. Simplemente hay elecciones personales que pueden facilitar el camino a la libertad financiera más que otras.
En definitiva, aunque no todos podrán alcanzar la libertad financiera, aplicar las estrategias para conseguirla siempre será beneficioso. De la misma forma que andar hacia el horizonte no te sirve para alcanzarlo pero sí te permite avanzar, aplicar los métodos y estrategias para alcanzar la libertad financiera te proporcionará, como mínimo, mayor tranquilidad económica.
¿Cómo conseguir la libertad financiera?
Como comentamos anteriormente, para alcanzar la libertad financiera, debemos poseer unos activos que generen unos rendimientos capaces de costear nuestro nivel de vida.
Distinguimos 2 métodos para alcanzarla en función de si esos activos provienen de tus inversiones ó los has creado tú mismo desde cero. Los vemos a continuación.
Método 1 – Invertir en activos ya existentes
Consiste en invertir el dinero que ahorras de tu trabajo en activos que generen una rentabilidad. Esta rentabilidad puede ser reinvertida junto con el nuevo ahorro, generando un efecto bola de nieve que hace que tu patrimonio aumente cada vez más, y con él los rendimientos que éste te genera.
Cuando los intereses que genera tu cartera de activos sean suficientes para cubrir tu nivel de vida, habrás alcanzado la libertad financiera.
La secuencia lógica de este método es:
Generar ingresos con tu trabajo – Ahorrar – Invertir – Reinvertir los intereses generados + nuevo ahorro.
Lo vemos más en detalle.
Generar entrada de dinero recurrente
Salvo que heredes una gran fortuna, la única forma de empezar a hacer girar la rueda es generar una entrada recurrente de dinero. Esta puede venir de ingresos pasivos, de tu nómina como empleado, o del dinero que generes como autónomo ó empresario.
Ahorrar
Del dinero que recibas mensualmente, deberías destinar una parte al ahorro (para posteriormente invertirlo).
La capacidad de ahorro depende de muchos factores. En mi opinión éstos son los 3 más importantes:
- La cantidad de dinero que recibas mensual (No es igual de fácil ahorrar con una nómina de mil euros que con una de cuatro mil).
- Los hábitos de consumo.
- La situación familiar y personal (hijos a tu cargo, situación laboral de tu pareja, si tienes deudas bancarias, etc).
Es por esta disparidad de situaciones que resulta complicado establecer cuál es el porcentaje óptimo de ahorro. En mi opinión y bajo mi experiencia, ahorrar entre un 20% y un 30% de los ingresos mensuales en un porcentaje correcto. Lo suficientemente ambicioso para que el dinero «cunda» y hacer que la bola de nieve empiece a crecer, y a la vez lo suficientemente prudente como para seguir llevando un nivel de vida adecuado y no olvidarnos que, al final, la vida hay que disfrutarla.
También conozco personas que, por tener un sueldo alto, por no tener cargas familiares ó tener unos estrictos hábitos de consumo, llegan a ahorrar hasta el 50% de su sueldo.
Si en lugar de porcentajes hablamos en términos absolutos, un ahorro de 500 euros mensual es ya una cantidad lo suficientemente importante como para que este método pueda funcionar con cierta rapidez.
En cualquier caso, el peligro de poner cifras al hablar del ahorro, es que aquellas personas que, por su situación actual no pueden alcanzar dichas cifras, pueden llegar a sentirse desmotivadas.
Invertir
El dinero que ahorras todos los meses debería ser reinvertido para generar un rendimiento. Vamos a repasar a continuación las principales opciones de inversión que existen.
Invertir en acciones
Las acciones son las partes iguales en las que se divide el capital social de una empresa. Como particular, puedes comprar acciones de una empresa, pasando a ser propietario de la misma en el porcentaje que tus acciones representen sobre el total de acciones de la empresa.
Al invertir en acciones, son principalmente dos las formas de generar un rendimiento.
Invertir en acciones por dividendos
Las empresas con negocios prósperos y rentables, deben generar un beneficio anual. Muchas empresas, dedican una parte de este beneficio anual a «remunerar al accionista», es decir, pagar un dividendo. Por tanto, esta estrategia consiste en invertir en empresas sólidas que paguen dividendos de forma recurrente al accionista. Habitualmente, quienes apuestan por esta estrategia, suelen buscar que sus inversiones cumplan con lo siguiente:
- Empresas sólidas y conocidas. En negocios rentables y en sectores con altas barreras de entrada.
- Idealmente, que su rentabilidad por dividendo sea igual ó superior al 5% (también puede ser inferior en el caso de empresas de alta calidad y con histórico de aumento de dividendos año tras año).
- Que su histórico de dividendo sea creciente. Es decir, que año a año aumente el importe del dividendo pagado.
- Que sean empresas de países donde no se vaya a generar doble retención en el pago de impuestos por el cobro de dividendos. Si eres español, esto se traduce en comprar acciones de empresas de España, Estados Unidos, Reino Unido y Holanda.
Además, en esta estrategia se busca la máxima diversificación en diferentes ámbitos. Estos son:
Diversificación temporal. Consiste en establecer una planificación de la periodicidad de tus inversiones, y respetar la misma independientemente de si llegado el momento, el mercado está «caro» ó «barato». De esta manera, aseguras que a largo plazo, en promedio, tus precios de compra de las acciones sean correctos. Por ejemplo, establecer una compra de acciones quincenal, mensual, etc.
Diversificación por empresas. Aunque compres acciones de empresas en las que creas, en realidad no sabes a ciencia cierta cómo les va a ir en el futuro. Por ello, lo mejor es que ninguna de ellas suponga un porcentaje muy elevado de tu cartera. Así, si un día quiebra, será una faena pero no será el fin del mundo. En mi opinión, creo que entre 20 y 40 empresas sería un número que ya asegura una muy buena diversificación.
Diversificación por sectores. De igual modo, es imposible adivinar qué sectores lo harán mejor en el futuro. Por ello, es conveniente que tu cartera tenga una representación variada de diferentes sectores productivos adecuados para el largo plazo.
Diversificación por divisas. Se trata de tener invertido en diferentes divisas, porque tampoco sabemos cómo se revalorizarán unas respecto a las otras en el futuro. Por ejemplo, en euros, dolar estadounidense y libra esterlina.
FISCALIDAD
Cada vez que una empresa te paga dividendos, debes pagar impuestos. En concreto en España actualmente el pago de dividendos lleva una retención del 19% del valor del dividendo. Además este porcentaje está trameado, incrementándose al 21% cuando se superan los 6 mil euros cobrados en dividendos al año.
El tema de la fiscalidad es la principal desventaja que argumentan los críticos de esta estrategia. Y es que de hecho, en una estrategia pensada para reinvertir los dividendos cobrados y hacer así cada vez más grande la bola de nieve, el pago de impuestos perjudica a la larga la rentabilidad.
DONDE COMPRAR
Las acciones se compran y venden a través de un broker, que es una entidad que presta servicios de intermediación financiera. En otras palabras, a través de éste puedes materializar tus órdenes de compra o venta de acciones.
Por tanto, para empezar a invertir en bolsa deberás abrirte cuenta en un broker. Aquí, tienes varias posibilidades.
Abrirla en el broker de tu banco, o de cualquiera de los bancos más conocidos. Esto es lo que suele hacer la mayoría de la gente cuando empieza a invertir, porque a priori genera más confianza. Lo malo es que por norma general los bancos suelen cobrar unas comisiones bastante altas, lo que a largo plazo perjudica bastante la rentabilidad obtenida.
Abrirla en un broker online. Hablando en términos generales, esta es una opción mucho más económica, ya que existen brokers donde no pagarás comisión de custodia, que es la comisión que más perjudica la rentabilidad del inversor a largo plazo.
- Si te decides por un broker español, tendrás la ventaja de que este se comunica con Hacienda, por lo que no deberás hacer trámites adicionales y la declaración de la renta será más automática.
- Si por contra quieres acceder a alguno de los brokers más baratos del mercado, tendrás que optar por un broker internacional. En este caso, la contrapartida es que deberás remitir ciertos modelos anualmente a la Hacienda española y deberás llevar una contabilidad más exacta para hacer la declaración.
En cualquier caso, elijas el broker que elijas, revisa que cumpla estas dos condiciones:
- Que esté regulado por la Entidad reguladora del país del broker. Por ejemplo, en España sería la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
- Que esté cubierto por el fondo de garantía de inversiones del país al que pertenezca el broker. Este fondo indemniza a los inversores en caso de insolvencia de las empresas que prestan servicios de inversión.
- Entrada recurrente de dinero en forma de dividendos
- Si escoges un buen broker pagarás muy pocas comisiones
- Tú eliges las empresas que quieres comprar, teniendo posibilidad de batir al mercado
- Fiscalidad. El cobro de dividendos implica pagar un mínimo del 19% en impuestos
- Hay otras estrategias que permiten una mayor diversificación
- Requiere cierta dedicación para mirar empresas, hacerle seguimiento, etc.
Invertir en acciones para especular
Se trata de comprar una acción a un precio determinado, preveyendo que podrás venderla a un precio superior en el futuro, generado con ello una plusvalía.
Comparada con la estrategia de dividendos, esta estrategia tiene mucho mayor potencial de ganancias a corto plazo. Lo malo es que es una estrategia también más arriesgada. Mientras que la estrategia de dividendos puede resultar rentable para una gran mayoría de personas sin grandísimos conocimientos, ganar dinero con el trading está reservado a unos pocos afortunados.
El motivo de esto es que el mercado es tremendamente impredecible. Personalmente, me declaro incapaz de generar un rendimiento constante y sostenido en el tiempo con esta estrategia.
FISCALIDAD
Las plusvalías por las ganancias en la venta de acciones tributan en los mismos porcentajes que el cobro de dividendos:
- 19% para los primeros 6 mil euros.
- 21% desde 6 mil hasta 50 mil euros.
- 23% para más de 50 mil euros.
DÓNDE COMPRAR
Para operar de este modo, deberás abrir cuenta en un bróker. Todo lo comentado sobre brokers en el caso de la estrategia de inversión por dividendos es aplicable también en este caso.
Quizás la diferencia más reseñable, es que en la estrategia por dividendos la comisión que mas gastos puede generar (y por tanto conviene buscar un broker que no la cobre) es la de custodia. Sin embargo, en el trading, conviene más fijarse en que la comisión por compra/venta de acciones sea ajustada.
- Potencial de ganancias alto
- Alto riesgo, por la dificultad de predecir la evolución del precio de las acciones
- Hace falta ser todo un experto para hacer que sea rentable a largo plazo
Invertir en fondos de inversión
Un fondo de inversión es un producto de inversión colectiva. Hay una institución (la Entidad Gestora) que aglutina las inversiones (aportaciones) de los distintos inversores (participantes). Todo este dinero recaudado de los participantes es invertido en diferentes activos (acciones, bonos, etc), en función de las características concretas del fondo.
La idea que explicaría por qué nacieron los fondos, es que es una manera accesible y optimizada a nivel de costes para que muchas personas con diferentes conocimientos financieros puedan invertir su dinero de forma diversificada.
Es decir, mientras que la compra de acciones exigiría un conocimiento algo superior (al menos debes elegir tú mismo en qué empresa invertir), en el caso de los fondos, es la gestora la que hace ésto por tí, aportando, además, un mayor nivel de diversifiación.
Existen dos grandes tipos de fondos de inversión.
Fondos de gestión pasiva
Más popularmente conocidos como «fondos indexados«. Un fondo indexado tiene como objetivo replicar la evolución de un determinado índice bursátil.
Para conseguir esto, compra todos los activos que forman parte del índice en la misma proporción en la que estos activos se encuentran representados en dicho índice. De esta forma, consiguen una rentabilidad muy parecida a la del índice bursátil en cuestión.
Surgieron bajo la premisa de que, a largo plazo, muy pocos fondos de gestión activa (con un equipo gestor gestionando la asignación de las inversiones) superan la rentabilidad del mercado. Por tanto: ¿por qué pagar unas comisiones más altas para que un equipo profesional gestione activamente tu dinero, cuando podemos limitarnos a imitar el comportamiento del mercado a un precio menor y probablemente generar mayor rentabilidad?
FISCALIDAD
Los fondos indexados tienen una fiscalidad mucho más favorable que las acciones. En los fondos indexados de acumulación (donde los dividendos cobrados son reinvertidos en el propio fondo), no se paga impuestos por los dividendos generados. Esto supone una clara ventaja en relación a las acciones, ya que con estas, cada vez que cobramos dividendos deberemos pagar la retención correspondiente.
Tampoco se pagan impuestos por el traspaso entre fondos.
Sólo se tributa al realizar el reembolso de las participaciones. En ese momento, si se ha generado un rendimiento positivo (ganancia patrimonial), se tributará en el IRPF exactamente igual que en el caso de las acciones:
- Hasta 6.000 euros – 19%
- De 6.000 a 50.000 euros – 21%
- Más de 50.000 euros – 23%
DÓNDE COMPRAR
Existen diferentes gestoras que ofrecen fondos indexados. Vanguard o Amundi son dos de las más conocidas. Para invertir en estos fondos, puedes hacerlo a través de bancos online como MyInvestor o a través de los conocidos como Roboadvisors.
Las ventajas de utilizar un roboadvisor es que, en base a tu perfil de riesgo, éste seleccionará por tí en qué fondos invertir y qué porcentaje representará cada uno de ellos en tu cartera. Además, «rebalanceará» periódicamente tu cartera para que, independientemnete de como evolucione cada fondo, cada uno de ellos siga representando el mismo porcentaje del total.
Si inviertes por tu cuenta, pagarás menos comisiones que con un roboadvisors. A cambio, deberás establecer tú mismo cuál va a ser la composición de tu cartera y periódicamente, realizar los rebalanceos oportunos.
- Los dividendos se reinvierten sin pagar impuestos
- El traspaso entre fondos está libre del pago de impuestos
- Bajas comisiones, sobre todo en relación a los fondos de gestión activa
- Alta diversificación
- Ideal para personas que no quieran dedicar mucho tiempo a sus inversiones o al análisis de empresas
- No suponen una entrada recurrente de ingresos. Si en un momento de tu vida necesitas un complemento a tu sueldo, deberás vender participaciones, con el riesgo de que en ese momento estemos en un mercado bajista y tengas que vender en pérdidas
Fondos de gestión activa
Un fondo de gestión activa es aquél en el que un equipo gestor ó un profesional independiente selecciona los activos en los que invertir con el objetivo de obtener una rentabilidad superior a la del mercado, lo que popularmente se conoce como «batir al mercado».
Son los fondos que habitualmente vienen ofreciedo los grandes bancos a sus clientes. Y, aún con la explosión en los últimos tiempos de los fondos indexados, los fondos de gestión activa siguen siendo en España la forma de inversión más habitual entre los pequeños inversores.
El problema de estos fondos, es que quien los gestiona activamente cobra una comisión por dicha gestión, lo que lastra en gran medida la rentabilidad en el largo plazo. Por tanto, valdría la pena invertir en ellos si la gestora es capaz de batir al mercado, algo que en el largo plazo muy pocos fondos consiguen.
FISCALIDAD
En este caso aplica lo mismo que lo comentado anteriormente para los fondos indexados. La diferencia en términos de costes radica en las comisiones de gestión que cobran las gestoras de los fondos de gestión activa.
DÓNDE COMPRAR
Los bancos son los principales comercializadores de estos fondos, independientemente de que detrás siempre hay una gestora que es la encargada de gestionar la inversión. Por ello, la opción más popular de contratar fondos de inversión de gestión activa es hacerlo a través de tu banco.
Otra opción menos habitual es contratar el fondo directamente con la gestora o hacerlo a través de un bróker que sea comercializador de fondos de inversión.
- Posibilidad de batir al mercado y conseguir con ello mayores rentabilidades que con los fondos indexados
- A largo plazo, sólo un pequeño porcentaje de los fondos de gestión activa son capaces de batir al mercado
- Tienen un coste bastante superior al de los fondos indexados, por las comisiones de gestión que cobra la gestora
Invertir en ETF
Un ETF (Fondo cotizado) es una especie de híbrido entre un fondo de inversión y una acción. Tiene de fondo de inversión el hecho de que se trata de un conjunto diversificado de activos y de acción que cotiza en bolsa, por lo que sus participaciones las puedes comprar y vender exactamente igual que una acción.
Los ETF se gestionan pasivamente, por lo que son un producto que guarda muchas similitudes con los fondos indexados que acabamos de comentar.
Invertir en bonos
Los bonos son títulos de renta fija emitidos por un gobierno o por una empresa para obtener financiación. El emisor del bono (el estado ó la empresa según el caso) se compromete a devolver el dinero prestado al inversor a una fecha y con unos intereses acordados de antemano. Estos intereses podrían pagarse a vencimiento o de forma regular durante la vida del bono.
Aunque no están exentos de riesgos, sí es un producto menos arriesgado que las acciones o los fondos de inversión de renta variable.
Debido a que es un producto menos arriesgado, su potencial de rentabilidad también es menor, por lo que no es una opción elegida por quienes buscan la libertad financiera. En algunos casos, sí existen inversores que invierte en bonos una parte del total de su cartera, como complemento dentro de su estrategia de diversificación.
La idea en estos casos suele ser que los bonos hagan de contrapeso a la parte de renta variable de la cartera. Ya que en momentos donde la bolsa está bajista, los bonos suelen comportarse mejor, amortiguando parcialmente las caídas de rentabilidad y reduciendo la volatilidad de la cartera.
Se puede invertir en bonos a través de dos vías:
- Mediante fondos de inversión que invierten en renta fija. Esta es la opción más habitual entre los minoristas. De esta forma se puede acceder de forma diversificada a un mayor número de títulos de reta fija.
- Comprando el bono de forma individual, de un gobierno o empresa concretos.
FISCALIDAD
Los intereses generados tienen consideración de rendimientos de capital mobiliario, y deben declararse en el irpf, aplicando las mismas cantidades y tramos que hemos visto para el caso de acciones y fondos.
DONDE COMPRAR
Si inviertes en renta fija a través de fondos de inversión, puedes hacerlo a través de tu banco, directamente con la gestora ó a través de un broker online que sea comercializador de fondos de inversión.
Si prefieres invertir comprando bonos de forma individual, lo podrás hacer a través del broker del banco ó a través de un broker online que permita este tipo de operativa.
- Menor riesgo que las acciones ó los fondos de inversión de renta variable, por lo que pueden encajar en perfiles conservadores con aversión al riesgo
- Los estudios indican que tener una parte de tu cartera invertida en bonos puede reducir la volatilidad de tu cartera, ya que guardan cierta correlación negativa con el comportamiento de la bolsa.
- Menor rentabilidad esperada
Invertir en inmuebles
La inversión en inmuebles también puede ser una forma de generar ingresos pasivos que potencialmente te lleven a alcanzar la libertad financiera.
El negocio consiste en comprar un inmueble a un precio atractivo para ponerlo en alquiler.
Lo que me gusta de esta opción es que la inversión la puedes hacer con un dinero que no es tuyo (pidiendo una hipoteca). Esto se conoce como «apalancamiento». Si se hace bien, es posible conseguir que el dinero que te entra del alquiler te de para pagar la hipoteca, los gastos de la vivienda y aún te quede dinero para tí.
Aunque también es cierto que, si se hace mal, puedes encontrarte con un serio problema. Y es que no son pocos los riesgos asociados. Algunos de los más importantes, son:
- Que compres la vivienda a un precio sobrevalorado, lo que lastraría la rentabilidad de la operación desde el principio.
- Que te impaguen los inquilinos.
- Que tengas períodos en los que el inmueble esté vacío, pues ahí no generarías ingresos pero sí tendrías que seguir pagando la hipoteca y los gastos e impuestos.
- Que compres el piso con algún tipo de tara, carga ó problema oculto que desconocieras en el momento de hacer la operación.
Por ello, creo que quien se decida a explorar esta opción, debería estudiar y profundizar en inversión inmobiliaria, para conocer bien a fondo qué lleva entre manos.
Otra de las críticas que recibe este tipo de inversión, es que no es tan pasiva como la inversión en activos financieros, ya que deberás atender a las demandas de los inquilinos, y realizar las reparaciones y las tareas de mantenimiento de la vivienda que vayan siendo necesarias.
Por último, destacar que este tipo de inversión funciona mejor en entornos de bajos tipos de interés, ya que puedes acceder al préstamo hipotecario en condiciones mucho más ventajosas, lo que favorece a tu rentabilidad.
- Posibilidad de apalancarte mediante el préstamo hipotecario, lo que, bien hecho, puede acelerar enormemente el camino hacia la libertad financiera
- No es tan pasiva como otras opciones de inversión, puesto que deberás reparar desperfectos o averías que puedan ir surgiendo
- Los riesgos de impago y de quedarte sin inquilinos deben ser bien gestionados y mitigados
- No es tan líquido como las acciones o los fondos de inversión.
Reinvertir
Ya sea que inviertas en acciones, en fondos ó en inmuebles, la clave para que esta fórmula tenga éxito es reinvertir las ganancias. Es decir, hacer que tus rendimientos generen más rendimientos. O dicho de otra forma, generar el efecto del «interés compuesto«.
La reinversión de los rendimientos de tus inversiones, unido a la inversión periódica del nuevo ahorro generado es lo que hace imparable la bola de nieve.
Método 2 – Crear activos propios
Este método se basa en crear un activo de cualquier tipo que sea capaz de generarte una entrada recurrente de dinero sin que tú tengas que dedicar tu día a día a ello. Se trata básicamente de ser dueño de un negocio que esté muy bien sistematizado o que, por su naturaleza, no requiera de un gran mantenimiento una vez montado.
Lo bueno de este sistema es que podrías llegar a ser libre financieramente en un espacio de tiempo mucho menor. Lo malo es que es bastante más complicado de conseguir.
Además, debes tener en cuenta que tener un negocio propio nunca será tan pasivo como el método anterior. Al fin y al cabo, eres dueño de un negocio y, como tal, deberás estar mínimamente atento a su evolución y dedicar tiempo a su mantenimiento, así como ir adaptando las líneas estratégicas.
Algunos ejemplos serían:
- Crear una empresa/negocio físico que llegue a un alto nivel de sofisticación/automatización/sistematización que pueda funcionar sin que tengas que dedicarle una jornada de trabajo completa diaria.
- Crear una web que se monetice en piloto automático mediante publicidad, afiliación ó venta de infoproductos.
- Escribir un libro y generar ingresos pasivos por cada venta.
No vamos a desarrollar este método al detalle en este post. En esta guía nos hemos centrado en la búsqueda de la libertad financiera a partir de la inversión. No obstante, era necesario nombrarlo, para acercarnos al concepto de libertad financiera con una perspectiva global.
Filosofías de vida relacionadas y hábitos aconsejables
Existen una serie de hábitos y filosofías que, si bien no son estrictamente necesarios para alcanzar la libertad financiera, sí suelen ser comúnes a aquellos que ya la han alcanzado o están en el camino correcto.
Págate a tí primero
El lema «págate a tí primero» se ha popularizado muchísimo en los últimos años en el ámbito de las finanzas personales. Básicamente se trata de apartar una parte de tus ingresos mensuales para el ahorro a principio de mes. De esta forma, deberás organizarte para costear tu nivel de vida en el mes con el dinero restante.
El ahorrar esta cantidad a principio de mes hace que «ya no cuentes» con esa cantidad, por lo que adaptarás tu nivel de vida y decisiones de compra para llegar a fin de mes con el resto.
Cuando trabajaba por un sueldo fijo, yo lo apliqué del siguiente modo:
- Establecí un porcentaje de ahorro mensual. En mi caso era el 30% de mi sueldo. Pero conozco personas que llegan al 50% y otras que por sus circunstancias, apenas llegan al 5 o 10%. Lo importante es empezar con una cantidad y tratar de aumentarla cuando la situación lo permita.
- Abrí una segunda cuenta bancaria y establecí una transferencia periódica mensual por esa cantidad, que se ejecutaba el día en que cobraba la nómina. Es cierto que hoy día, los sistemas de bonificación de los bancos suelen condonar las comisiones de una sóla cuenta, pero no de una segunda. En este caso, mi recomendación es abrir una segunda cuenta online, ya que la mayoría de bancos hoy en día la ofrecen sin comisión de mantenimieno.
Frugalismo y minimalismo
Estos dos conceptos, aunque relacionados, son distintos.
- El minimalismo es un concepto más general. Vendría a ser una filosofía de vida que busca simplificar las posesiones y centrarse en lo esencial.
- La frugalidad, por su parte, está mas centrada a las finanzas. Básicamente se trata de tener unas pautas de consumo más responsables o, dicho de otro modo, aplicar los principios del minimalismo al consumo.
El beneficio que estas corrientes aportan a quien busca la independencia financiera es que, un estilo de vida minimalista y frugal potencia el ahorro, el cuál es necesario para invertir en los activos que nos generarán los ingresos pasivos.
Cuida de tus cosas
Esto es algo muy relacionado con el minimalismo. Resulta más óptimo para nuestras finanzas y también para el sostenimiento del planeta tener menos cosas pero de mejor calidad.
Es preferible gastar más en algo que nos vaya a durar mucho, que gastar menos en algo para tener que rotarlo (sustituirlo con asiduidad).
Cuidar tus cosas para alargar su vida útil no sólo beneficia al objeto en sí. Es una forma de ver la vida, es dar valor al dinero y el esfuerzo que empleaste en adquirir ese objeto.
Estudia
Pocas cosas puedes hacer mejor que formarte. Se que resulta de perogrullo, pero ser alguien con la ambición de estar siempre en contínuo aprendizaje, te hará ser capaz de ver las cosas con mayor perspectiva, optimizar la rentabilidad que saques a tus inversiones o incluso crear tus propios activos que generen ingresos pasivos.
Algunos ejemplos en este sentido serían:
- Si es tu primera incursión en el mundo de las finanzas, entender las finanzas personales a nivel básico es fundamental. El ahorro, la inversión, los patrones de consumo, etc.
- Si inviertes en acciones de empresas para el cobro de dividendos, formarte en temáticas como el análisis fundamental, o el entendimiento de los mercados, los distintos sectores y sus barreras de entrada.
- Formarte en márketing digital para crear un proyecto digital capaz de generar una entrada extra de dinero al mes.
- Estudiar la infinita modalidad de posibles ingresos pasivos que se pueden generar para encontrar cuáles consideras más afines a tí.
Valora las experiencias antes que las posesiones
Por supuesto, esto es subjetivo y nadie es quién para decir a nadie cómo gastar su dinero.
No obstante, parece ser frecuente entre los inversores mejor encaminados a alcanzar la libertad financiera, el hecho de que valoren más gastar su dinero en experiencias que le hagan sentirse realizados que en acumular artículos.
También es mi caso. Me siento mejor gastando mi dinero en experiencias (viajes, restaurantes, actividades, etc) que en posesiones varias.
Lo primero, me hace disfrutar más de la vida y enriquecerme como persona. Lo segundo, en la mayoría de casos apenas me da un chute pasajero de felicidad.
Recursos
Vivimos en la era de la información. Te interesas por un concepto y, tras una pequeña búsqueda, tienes más información a tu alcance de la que es posible asimilar.
Somos la primera generación en la historia de la humanidad que cuenta con ese privilegio y en nuestras manos está el saber aprovecharlo.
Más allá de blogs (que los hay y de calidad) y de información que puedas encontrar en internet, en mi opinión los libros son indispensables. Dan un tipo de información más detallada y profunda a la que no deberías renunciar. Aquí te dejo algunas propuestas de libros que me han aportado especialmente.
- Padre rico, padre pobre. Escrito por Robert Kiyosaki, quizás el autor más conocido y de mayor repercusión en el ámbito de la libertad financiera y los ingresos pasivos. Más que un paso a paso para alcanzar la libertad financiera, este libro establece el enfoque que debe tener aquél que quiera alcanzarla: invertir en activos para que éstos generen riqueza por tí.
- Cómo invertir en bolsa a largo plazo partiendo desde cero. Gregorio Hernández es posiblemente el autor más prolífico en España sobre inversión a largo plazo. Libro de cabecera para quienes inviertan a largo plazo en bolsa para el cobro de dividendos.
- La guía boglehead de inversión. John C Bogle es el creador de la famosa gestora Vanguard y el padre de los fondos indexados. Este libro aglutina la filosofía y estrategia de inversión del famoso inversor americano. El santo grial para l@s interesad@s en la inversión en fondos de inversión de gestión pasiva (fondos indexados).
- El hombre mas rico de Babilonia. Uno de los primeros libros sobre educación financiera, escrito en 1926. Es una fábula ambientada en la antigua Babilonia. A partir de las andaduras de Arkad, su protagonista, el libro va dejando toda una ristra de enseñanzas sobre cómo administrar e invertir tu dinero. Enseñanzas que siguen siendo igualmente válidas en nuestros días.
Con la información que contienen los blogs de calidad y la cantidad de buenos libros sobre libertad financiera, finanzas e inversión, tienes todo lo que necesitas para formarte y tomar decisiones que mejoren tus finanzas y tu bienestar económico.
Por ello, no creo necesario hacer cursos sobre «libertad financiera», pues para poner los mecanismos en marcha, sólo hace falta conocer las estrategias y ser metódic@ en su aplicación.
En todo caso, sí podría llegar a ser interesante hacer un curso sobre el método de inversión concreto que has elegido para buscar tu independencia financiera.
Por ejemplo, si te interesa la compra de acciones para el cobro de dividendos, hacer un curso sobre bolsa, inversión a largo plazo, análisis fundamental, selección de empresas, seguimiento, fiscalidad, etc.
En todo caso, antes de decidirte a hacer un curso es preferible que hayas consumido gran parte de la información gratuita que hay en internet y leído libros al respecto. Ya que esto te da una mayor perspectiva para saber reconocer si efectivamente un curso es lo que necesitas y, si así es, poder establecer un juicio crítico sobre si el curso en cuestión merece o no la pena.
Libertad financiera: mi conclusión y estrategia
En mi opinión, buscar la libertad financiera es algo que mejora tu vida desde el primer día. Puede que llegues a alcanzarla o puede que no. Sea como sea, te hará estar en una situación financiera más óptima.
Y esto es deseable, no porque seamos unos ávaros a los que sólo les importa el dinero, sino porque una situación económica holgada da tranquilidad de espíritu (porque sabes que a tí y a los tuyos no les faltará nada) y libertad (porque podrás elegir los caminos que escoges en la vida sin la necesidad de hacer aquello que no quieres por la urgencia de llegar a fin de mes).
En mi caso, la estrategia que uso actualmente es esta:
- Invierto en acciones por dividendos. No digo que sea la mejor manera de invertir, pero es la mejor para mí en este momento. Lo que más me gusta de ella es que generan una entrada de dinero recurrente que puede serte útil en determinados momentos de la vida (te quedas en el paro, necesitas un complemento al sueldo para pagar los estudios de tus hijos, etc).
- También me atrae la inversión en fondos indexados por sus bajos costes y su alta diversificación y la inversión en inmuebles por la posibilidad de apalancamiento. Puede que algún día me lance a probarlas.
- Personalmente, no me gusta la inversión en acciones para especular puesto que no me veo capaz (y creo que muy poca gente realmente lo sea) de adivinar los movimientos del mercado. Tampoco los fondos de gestión activa puesto que suponen pagar más comisiones para tener pocas probabilidades de superar en rentabilidad a los indexados.
- Paralelamente, también he creado varios negocios online para generar ingresos de forma semi pasiva. La inversión creo que es la forma más fácil y accesible de buscar la libertad financiera. Pero también es lenta. Por eso, para mí tuvo sentido el lanzarme a generar activos propios (Método 2) puesto que, aunque su complejidad es mayor, son potencialmente capaces de hacerte ganar dinero en mucho menos tiempo.
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¿Has empezado a buscar tu libertad financiera? ¿Cuál piensas que es la mejor estrategia para conseguirla? Deja tu respuesta en los comentarios!











Excelente guía, conceptos claros para intentar iniciarse en la consecución de la libertad financiera. Lo intentaré.
Hola Mónica,
Me alegro que te haya gustado. Un abrazo!